Proyecto

En 2013 creamos la asociación de familias Bizilore una asociación sin ánimo de lucro con intención de aportar nuestro granito de arena al mundo educativo local. Durante estos años son dos los objetivos que nos han guiado: La construcción de un proyecto educativo homologado y que, al mismo tiempo, fuese un proyecto de crecimiento/crianza integral.

Entendemos el aprendizaje como un proceso vital que, en consecuencia, se inicia con la vida, es inherente a esta y solo termina con la muerte. El aprendizaje es permanente, todo el día, todos los días de nuestra vida, porque no se puede concebir la vida sin aprendizaje ni se puede limitar este a la mera adquisición de conocimientos.

Nos basamos en la confianza, en la capacidad de cada niña o niño, en el respeto a su autonomía e iniciativa, en el ritmo propio y único que tiene el proceso de aprendizaje para cada persona; en el aprendizaje en y con la naturaleza, que estimule la creatividad, que resalte lo emocional, que haga de lo lúdico una herramienta para el aprendizaje, que acompañe en el proceso de lectura, escritura y comprensión… Si fuéramos capaces de acompañar ese ritmo de crecimiento y maduración logrando que coincidieran con los nuestros, no solo estaríamos descubriendo el mundo desde los ojos de nuestros hijos e hijas sino que esa nueva mirada también sería más humana y feliz.

Es por ello que sentimos la necesidad de que el proyecto pedagógico, por coherencia, no consistiera solamente en una nueva escuela para niños y niñas de los 3 a los 12 años. Buscamos que se abriera a todas las generaciones y en sus distintos ámbitos de crecimiento. De ahí, también, la necesidad de abrir nuestro proyecto a la comunidad y respaldar los cambios que se producen en ella. Así se gestó nuestro Proyecto de Crecimiento Integral (Hazkuntza Proiektu Integrala) y nuestro compromiso y respeto para con todos los procesos de vida, para el desarrollo libre de nuestra personalidad, respeto por la naturaleza y apuesta por unas relaciones más abiertas y sanas.

Recorrer estos años no ha sido fácil. Las dificultades y quebraderos de cabeza con que nos hemos encontrado han sido importantes, pero la unión e ilusión con que se ha trabajado nos ha permitido superar las dificultades, que no han sido pocas, y afirmar el proyecto educativo. Para fortalecer su viabilidad económica nació Abaraxka, un albergue y un restaurante (Mikel Uría) cuyos beneficios van destinados a la gestión de la propia escuela.

En 2013 creamos la asociación de familias Bizilore una asociación sin ánimo de lucro con intención de aportar nuestro granito de arena al mundo educativo local. Durante estos años son dos los objetivos que nos han guiado: La construcción de un proyecto educativo homologado y que, al mismo tiempo, fuese un proyecto de crecimiento/crianza integral.

Entendemos el aprendizaje como un proceso vital que, en consecuencia, se inicia con la vida, es inherente a esta y solo termina con la muerte. El aprendizaje es permanente, todo el día, todos los días de nuestra vida, porque no se puede concebir la vida sin aprendizaje ni se puede limitar este a la mera adquisición de conocimientos.

Nos basamos en la confianza, en la capacidad de cada niña o niño, en el respeto a su autonomía e iniciativa, en el ritmo propio y único que tiene el proceso de aprendizaje para cada persona; en el aprendizaje en y con la naturaleza, que estimule la creatividad, que resalte lo emocional, que haga de lo lúdico una herramienta para el aprendizaje, que acompañe en el proceso de lectura, escritura y comprensión… Si fuéramos capaces de acompañar ese ritmo de crecimiento y maduración logrando que coincidieran con los nuestros, no solo estaríamos descubriendo el mundo desde los ojos de nuestros hijos e hijas sino que esa nueva mirada también sería más humana y feliz.

Es por ello que sentimos la necesidad de que el proyecto pedagógico, por coherencia, no consistiera solamente en una nueva escuela para niños y niñas de los 3 a los 12 años. Buscamos que se abriera a todas las generaciones y en sus distintos ámbitos de crecimiento. De ahí, también, la necesidad de abrir nuestro proyecto a la comunidad y respaldar los cambios que se producen en ella. Así se gestó nuestro Proyecto de Crecimiento Integral (Hazkuntza Proiektu Integrala) y nuestro compromiso y respeto para con todos los procesos de vida, para el desarrollo libre de nuestra personalidad, respeto por la naturaleza y apuesta por unas relaciones más abiertas y sanas.

Recorrer estos años no ha sido fácil. Las dificultades y quebraderos de cabeza con que nos hemos encontrado han sido importantes, pero la unión e ilusión con que se ha trabajado nos ha permitido superar las dificultades, que no han sido pocas, y afirmar el proyecto educativo. Para fortalecer su viabilidad económica nació Abaraxka, un albergue y un restaurante (Mikel Uría) cuyos beneficios van destinados a la gestión de la propia escuela.