Albergue Abaraxka

Hay albergues que están en la ruta, que encuentras en el camino, albergues que son de paso… pero hay un albergue que también es un destino: se llama Abaraxka.

Un hermoso albergue, tranquilo y silencioso, situado en uno de los extremos más altos de Azkoitia, con el pueblo delante y el monte detrás y que, además, como si fuera un balcón natural, nos permite asomarnos al Valle del Urola por el que corre el río del mismo nombre y al pie del macizo de Itzarraitz con las montañas de Erlo, Kakute y Xoxote. La privilegiada situación de Abaraxka, por el que pasa el Camino Ignaciano, nos comunica a tan solo 3 kilómetros con la Basílica de Loiola, en la villa de Azpeitia, donde nació y descansan los restos de San Ignacio de Loiola; o a las ruinas de Munoaundi en el monte Txalintxo, un poblado fortificado de la Edad de Hierro.

Por Abaraxka también cruza una vía verde para excursiones en bicicleta o a pie, así como rutas para practicar el senderismo o desarrollar cualquier actividad relacionada con la naturaleza. Y Abaraxka está a quince minutos en coche o autobús de Zestoa con la famosa cueva de Ekain, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO; a veinticinco de Itzurun, en Zumaia, una de las playas más hermosas del litoral vasco en la que también se pueden admirar sus acantilados, ocho kilómetros de costa hasta Deba en lo que se conoce como la ruta del flysch, palabra alemana que designa las formaciones de capas rocosas de origen sedimentario con las que nuestro planeta nos cuenta su vida a través de los años; y a 30 kilómetros se encuentra Zarautz, cuna del surf vasco y cita internacional para quienes practican este deporte. Equidistante de las cuatro capitales vascas, Abaraxka se halla a 40 kilómetros de San Sebastián y Bilbao y a poco más de Vitoria y Pamplona.

Abaraxka (panal en castellano), como buen albergue, tiene a disposición de quienes nos visitan cómodas habitaciones para 2, 4 y 8 personas. Como buen panal también cuenta para la abeja reina con una singular “celdilla”, casa de dos pisos, tres habitaciones, sala, comedor, baño y terraza. El albergue dispone de amplias salas para la realización de seminarios, talleres o actividades para grupos de personas. También cuenta con una terraza y una sala de estar, entre otros servicios como wifi y parking gratuitos, ascensor, calefacción central, espacios acondicionados para personas con movilidad reducida y áreas exteriores adaptadas para niñas y niños.

En el mismo edificio se encuentra el restaurante de Mikel Uría, una buena razón para brindar sea en los desayunos, las comidas o las cenas; y Bizilore un renovador proyecto educativo en el que niños y niñas aprenden a hacer miel de la vida.

Abaraxka: ¡Las ventajas de estar cerca sin los inconvenientes de estar en el medio!